viernes, 21 de noviembre de 2014

Voy a seguir prefiriéndolo a él todo lo que me queda de vida.

He tenido que besar otros labios para darme cuenta que son los suyos los que verdaderamente quiero. Ha sido raro, creía que en ese beso las cosas cambiarían, pero sólo ha sido eso, un simple beso. No he notado ni cómo el corazón se me aceleraba, ni ese cosquilleo tan insoportable. Nada, absolutamente nada. Vacío. Tan vacío como el que él me ha dejado, y por eso te pido que vuelvas, que vengas como una vez viniste a mi vida sin saber que ibas a cambiarla. Ven y te digo que me he dado cuenta de que ya pueden venir miles que tú seguirás siendo el que quiero. Seguiré besando si no vienes hasta que aparezca uno que me haga sentir, si puede, la mitad de lo que tú conseguiste. Y mira que lo intento, chico, intento que con esos besos, con esos abrazos pueda sentir algo, pero no sé qué tienes que no desapareces tan fácilmente de mí. Intento convencerme de que podría acostumbrarme a que alguno de ellos me invitara a cenar, que me abriese la puerta de ese bar, que me dejase su chaqueta cuando haga frío, que entrelace su mano con la mía, que se ría de mi risa, que me bese en la mejilla y el lado derecho de mi cuello esperando a perdernos después. Podría acostumbrarme pero no quiero hacerlo, porque siempre, va a apetecerme más que seas tú el que quiere besarme aún sabiendo que acabo de pintarme los labios y que odio que hagas eso. Voy a seguir prefiriendo tenerte a ti al otro lado de la mesa en ese bar mientras nos tomamos un par de refrescos, sabiendo que yo dejaré la mía a la mitad y tú tendrás que terminarla. Me va a seguir apeteciendo más que seas tú el que me pase el brazo por encima de los hombros para protegerme del frío, voy a seguir prefiriendo que sean tus manos las que agarren las mías fuerte, aunque me hagas incluso daño, pero por lo menos sabré que no quieres que me vaya. Voy a seguir queriendo durante el resto de mi vida pelear contigo por tus mentiras, que besar a otros intentando olvidarlas. Eres tú el que quiero y el que voy a seguir queriendo, tú que con un simple roce de tu mano con la mía al conocernos sentí eso que mucha gente decía que sentía cuando encontrabas a la persona que tanto ibas a querer, ese roce que me hizo pensar “No te asustes, pero estás a punto de querer más fuerte que ninguna otra vez has querido” y no me equivoqué joder, pienso en ti y ya se me eriza la piel como si estuvieses aquí y me acabases de susurrar las ganas que tienes de mí. Y me lo imagino, tío, y el corazón me va a mil. Te imagino aquí, justo detrás abrazándome mientras me apartas el pelo y siento como si estuvieses besándome el cuello como muchas veces hiciste, y siento que el corazón se me va a salir del pecho, sabiendo que ningún otro va a provocarme eso. Que joder, te pienso y mírame, parece que vaya a darme un ataque al corazón de lo que te quiero, y eso ya no lo siento con ningún otro ni intentándolo. Y es así, voy a seguir prefiriéndolo a él todo lo que me queda de vida. 


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