lunes, 7 de julio de 2014
Pequeño infinito.
Vi como mi sonrisa salía corriendo detrás de ti cuando te ibas, y en vez de detenerla, la dejé pasar, porque no valía la pena seguir sonriendo sin ti. Con esto no quiero llamar tu atención, sólo que entiendas mis lágrimas y los comentarios de la gente, que entiendas esos "La has dejado destrozada", porque es la pura realidad. Y ahora me doy cuenta de que dejarte entrar en mi corazón fue un gran error, pues allí estaban mis más grandes debilidades, defectos, y tú tenías dos opciones, o irte o enamorarte de ellos. Decidiste arriesgarte, y yo creí que te importaba de verdad, hasta que me demostraste que darlo todo de golpe puede tener muchas consecuencias. Es como una carrera, si empiezas demasiado deprisa corres el riesgo de no tener fuerzas suficientes para llegar a la meta; y quizás esa fue nuestra perdición. Pero estabas enamorado de mi caos, ¿así como iba a salir bien? Aunque al final te fuiste sin mirar atrás, aunque me dejaste a mi suerte, entiendo que no quisieras formar parte de todo este desastre. Ahora sólo puedo pensar en cosas que tengan que ver contigo, tu sonrisa a milímetros de la mía, tu olor que despertaba mis sentidos, o esa canción que decidimos hacer nuestra. Tantas cosas que en poco tiempo son difíciles de olvidar, pero que al final se borran, como ese pequeño infinito de mi piel.
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