martes, 8 de julio de 2014

1.568,2 km.

Los kilómetros son sólo números cuando hablo de ella. Ya ha pasado un tiempo desde que no la tengo aquí, a mi lado, se me hace difícil. Cada día hablo con ella, le cuento como va todo por aquí, como va todo sin ella. Se me hizo totalmente imposible aguantar las lágrimas aquel día, no sé, pensar que no la volvería a ver cada mañana, que no volvería a reír a su lado, no lo quería creer. Estoy segura de que la despedida más dura que viviré nunca, ha sido esa. La gente no lo entiende, me dicen que tampoco es para tanto, que tengo más amigas y que algún día volveré a verla, pero no, no lo entienden. No es eso. Nadie sabe todo lo que ella era para mí, nadie sabe por todo lo que he pasado y lo bien que me sentía a su lado, ella me entendía, era la única. Que sí, me sobran las amigas, ¿pero ella? Ella me falta y  jode. A pesar de los putos kilómetros que nos separán, siempre puedo contar con ella para cualquier problema, ella me entiende como siempre ha hecho, a través de una pantalla, pero lo hace. Sé que ella aún me recuerda, que ha hecho nuevos amigos al igual que yo, pero que seguimos siendo las mismas de siempre y eso es lo que verdaderamente importa. Aún recuerdo el día que la conocí, jamás pensaría por aquel entonces que viviría todo lo que viví a su lado. ¿Recuerdas cuándo nos quedamos encerradas en el ascensor de tu casa durante dos horas? Si hubiera sabido que te irías, créeme que me hubiera quedado allí para siempre, sólo para poder estar a tu lado. Y lo que más feliz me hace, es saber que esto no acaba aquí, que la volveré a ver, quizás dentro de unos meses, pero la veré. A quererla no me gana nadie. Es la persona más perfecta que podáis conocer en la vida y es mi mejor amiga. Que me da igual los kilómetros que nos puedan separar, yo la recuerdo cada día con una sonrisa, porque sé que detrás de tantos kilómetros hay una persona que me quiere. Y es que no encuentro las palabras perfectas para describir lo que ha sido mi vida a su lado, solamente decir que repetiría cada puto segundo, incluso todas esas peleas que me hacían sentir un poco más viva, sólo porque fueron con ella. Si de verdad me hace falta alguien en mi vida, esa sólo puede ser ella. Que las verdaderas amistades no entienden de distancias. Ella siempre ha estado ahí todo los días y a cualquier hora, me faltarían vidas para agradecerle todo. No es una simple amiga, es como una hermana. Me ha visto en pijama, me ha visto recién levantada, arreglándome para salir, ha visto mi cuarto desordenado, conoce a toda mi familia y lo sabe todo de mí. ¿1.568,2 kilómetros? Nuestra amistad está por encima de ellos. Que sí, que tú estás en Canarias y yo en Sevilla, pero créeme, algún día volveremos a vernos, aunque tenga que coger un avión. Prométeme que no olvidarás nunca cada momento de risas juntas, prométeme que nuca olvidarás todo lo que tienes aquí, en Sevilla. Prométeme que nunca me olvidarás a mí, porque yo nunca lo haré de ti.  

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