martes, 1 de julio de 2014
Estaba dispuesta a perderlo todo, menos a ti.
Hace tiempo que busco las palabras exactas para explicar lo que llevo dentro, pero por mucho que lo intente, no las encuentro. Puede que sea de esas que sonríen aún estando rota, puede que diga que estoy bien aún muriendo por dentro, y puede que sólo espere un poquito de amor para curar algunas viejas cicatrices, pero no tengo experiencia, no sé qué hacer para que el amor no me la vuelva a jugar, y por mucho que quiera, no hay manera de olvidarte. Puede que tu único defecto fuese yo, o que lo que de verdad te hiciese falta es un chica que supiese aguantar tus idas y venidas, y no una que se pillara hasta más no poder de tu sonrisa. Aquí me tienes, escribiéndote una carta que quizás nunca llegue a tus manos, sólo para sentir que aún me queda un poco de ti, que aún eres un poco mío, pero engañarme no es bueno, me he dado cuenta que todo eso de las promesas y los para siempre te queda un poco grande. Que en el amor es el corazón quien manda, pero últimamente libra demasiadas batallas con la razón, y ya no sé quién sale ganando. Y aunque desde que estoy contigo no soy coherente, sé apreciar cuando ya lo he dado todo, y cuando ya no queda nada por dar.
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