viernes, 19 de septiembre de 2014
Vuelvo.
Llevo demasiado tiempo sin decir nada de lo que pienso, sin escribir nada de lo que siento. Ahora mismo tengo tantos pensamientos, tantas ideas y opiniones golpeándome la cabeza tan fuerte, intentando salir a fuera, que no me aclaro. Quiero decir algo con sentido, quiero aclararme de una vez, entender lo que yo misma intento decir. Te dicen que hables, pero no te escuchan. Te dicen que van a estar ahí, pero no están. Te dicen que si te encuentras mal les llames, pero no te oyen gritar. La paciencia no es infinita pero los silencios sí, y puedo estar callada durante mucho tiempo. Hay gente que se ahoga con las palabras que nunca dice, yo soy más de atragantarme por intentar decirlas todas a la vez y acabar por no decir ninguna. Es más sencillo callarse y asentir cuando alguien te pregunta si estás bien, a explicarle porque hoy no te da la gana de seguir fingiendo con una sonrisa enorme. La confianza da asco, sobre todo cuando confías en personas que te fallan. Odio que el corazón se me encoja cada vez que alguien me abraza, por miedo a que ese abrazo sea el último. Odio hablar todos los días con una persona y de repente, porque sí, perdamos el contacto. Y ahora perdida entre ideas nada claras, intento volver a mi silencio, pensando en no pensar nunca más.
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