Las personas se crean y se destruyen, todas y cada una de ellas. Nadie sale ileso de un desamor, de una despedida, de una historia de amor que acabó siendo la mentira más grande de sus vidas. Dolor. En eso se resume nuestra vida, en dolor. Y es que el dolor, te hace sentir vivo, ¿y sabéis? A veces lo echo de menos, porque antes al menos sentía algo, sentía dolor, ¿y ahora? Ahora no siento nada. Es como si me hubieran apuntado tantas veces en el pecho con la misma bala, que mi corazón ha terminado por rendirse. Es extraño porque muchos suelen decirme que soy negativa, es que no me siento agusto, es que no estoy bien, es que a veces desearía tanto que las cosas fuesen de otra manera que me da por llorar. Supongo que ya da igual, supongo que es la costumbre de que alguien llegue, te haga sentir bien, y se vaya. Y todo vuelva a salir mal, y pasen años y años hasta que llegue la próxima persona, pero que ya jamás volverá a ser como la primera. No sé, he dejado de creer en el amor, he dejado de creer en todo, en mí. En que un día las cosas vayan bien, en que consiga encontrar a alguien que se quede y que se quede de verdad, aún cuando ni yo quiera quedarme. Pero que entonces, si encontrase a ese alguien, que sé que no llegará, pero que si lo encontrase, decidiría quedarme y no por esta vez, sino por todas esas veces en las que me fui, en las que me fui intentando buscar motivos por los que quedarme.

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