lunes, 29 de septiembre de 2014

Jamás debes permitir que algo te pueda.

Pero la vida no avisa, no pide permiso. Que un día puedes estar muy bien, y al otro muy jodido. Que pasar del blanco al negro es cuestión de segundos, y no de semanas. Y hoy quiero brindar por los buenos amigos, por los buenos momentos, por los baches y los problemas; por todo lo que nos hace grandes. Y si cometes un error no pasa nada, posiblemente sea ese error el que te ayude a seguir, aunque al principio duela. Que todos estamos hechos de ilusiones, de sentimientos, de minutos, de experiencias, de sonrisas, de fallos, de gente que nos falta. No hay nadie que no se arrepienta de algo, así que sí, prefiero intentarlo y hacerlo mal, que quedarme con la duda de qué hubiera pasado. 
Estamos hechos de cristal, y cualquiera nos puede romper, pero somos nosotros quien les damos permiso para que lo hagan, que pueden dejarme el corazón hecho pedazos, pero que eso no me dará razones para no amar. Que el amor no mata, pero sí destroza. Que los besos no paran la vida, pero sí el tiempo. Que los amores no correspondidos son vicios, y no mala suerte. Pero supongo que detrás de todo eso la vida es bonita. Y sí, puedes estar triste, puedes llorar o incluso reír para no llorar, pero jamás deber dejar que algo te joda lo suficiente como para no volver a sonreír. 

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